Al evaluar a un paciente con sospecha de IVRI, infecciones bacterianas secundarias asociadas a neumonía por COVID-19 o sospecha de sepsis, los médicos confían en varios biomarcadores y pruebas de laboratorio para tomar decisiones clínicas con confianza. Cada marcador presenta sus propias ventajas y desventajas únicas. La sensibilidad y especificidad para determinar la infección bacteriana y su gravedad es lo que diferencia la procalcitonina (PCT) de los demás marcadores.
Las pruebas de diagnóstico tradicionales utilizadas ante la sospecha de infección, como lactato, proteína C reactiva, hemocultivos y recuento leucocitario, pueden no llegar a ofrecer una indicación clara de la infección bacteriana. Sin embargo, los resultados de estas pruebas se pueden utilizar junto con la prueba de PCT para obtener una imagen más definida de la infección.
Veamos en qué se diferencia la PCT de cada uno de estos biomarcadores y cómo complementa a cada uno de ellos.
La PCT y el lactato son biomarcadores importantes que ofrecen información sobre dos procesos fisiopatológicos diferentes. Los niveles de PCT indican la probabilidad de una infección bacteriana y pueden ayudar a orientar en la toma de decisiones sobre el inicio y la interrupción del tratamiento antibiótico. Por el contrario, los niveles de lactato reflejan el estado de la perfusión tisular independientemente de la presencia de una infección.
Además, mientras que la PCT se induce rápidamente tras un ataque infeccioso, el lactato no aumenta hasta más adelante en el proceso de la sepsis.3 A medida que mejora la perfusión tisular, por ejemplo, debido a la reanimación con líquidos, los niveles de lactato se normalizan.
Para los pacientes evaluados ante una sospecha de infección bacteriana o sepsis, la combinación de las mediciones de lactato y PCT, junto con los datos clínicos y signos vitales, proporciona información complementaria para la estratificación del riesgo.4
Hipotensión/choque
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PCT
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Líquido
Cantidad/tasa
Infección/sepsis
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Lactato
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Antibióticos
Iniciación/duración
La proteína C reactiva (PCR) también es un marcador de respuesta del anfitrión. Las citoquinas activan su secreción en respuesta a una inflamación aguda o crónica con alta sensibilidad. Sin embargo, su especificidad para la infección bacteriana es solo moderada y la cinética de inducción es lenta, con niveles crecientes únicamente después >12 h del episodio causal, alcanzando su valor pico transcurridas de 36 a 50 horas.5-7
El largo tiempo de inducción de la PCR, su falta de especificidad para la infección bacteriana clínicamente relevante y su supresión en presencia de corticoesteroides han reducido su relevancia en lo que respecta a la toma de decisiones que salvan vidas.8 Por su parte, el tiempo de inducción rápida de la PCT de 3 a 6 horas, su alta sensibilidad y especificidad para la infección bacteriana sistémica y su disminución en la respuesta a la terapia con antibióticos la convierten en un valioso complemento de la valoración clínica y de otros biomarcadores para la evaluación del riesgo de sepsis y el tratamiento del paciente.9
Los hemocultivos se llevan a cabo para identificar bacterias, levaduras u otros microorganismos que pueden estar causando la situación clínica del paciente. Los médicos utilizan la información para prescribir tratamientos específicos. El hemocultivo tradicional tarda varios días (generalmente de 2 a 3 días, pero a veces 10 días o más, dependiendo del microorganismo10-12), aunque los métodos más recientes pueden ofrecer resultados en varias horas.13
Dado el lento tiempo de respuesta de los cultivos, los médicos necesitan prescribir antibióticos de manera empírica, ya que retrasar el tratamiento con antibióticos en casos de una verdadera infección bacteriana puede aumentar el riesgo del paciente de progresar a un estado grave. Sin embargo, esta decisión se toma a costa del probable aumento de las posibilidades de uso excesivo y resistencia a antibióticos.
Otro reto en relación con el uso de hemocultivos es su interpretación correcta, ya que la sensibilidad del hemocultivo es moderada y puede reducirse aún más en pacientes que ya están en tratamiento con antibióticos. Además, existe la posibilidad de obtener resultados falsos positivos debido a la contaminación de las muestras. Por consiguiente, puede resultar difícil determinar si las bacterias que crecieron en el cultivo son la causa del estado clínico del paciente o no.10-12
Con cada prueba de PCT, que tarda solo 20 minutos, los resultados pueden estar disponibles en tan solo 1 o 2 horas, sobre todo, si el hospital cuenta con una buena logística. Esta información permite a los médicos responsables del tratamiento complementar su evaluación clínica en casos de sospecha de infección bacteriana, incluidas las primeras decisiones sobre el inicio de la terapia antibiótica empírica de amplio espectro. Además de la prueba de PCT, un hemocultivo ayuda a identificar los patógenos y contribuye a reducir el espectro antibiótico.
Durante el tratamiento posterior, las pruebas de PCT seriadas, combinadas con el historial clínico y la presentación del paciente, se pueden utilizar para supervisar la eficacia del tratamiento con antibióticos.
El recuento leucocitario (LEU) es probablemente el biomarcador más utilizado para la determinación de la presencia de una infección.4 Un recuento elevado puede ser sugestivo de una infección, pero un traumatismo grave, las quemaduras, las convulsiones y algunos medicamentos también pueden tener un efecto significativo en dicho recuento. Como resultado, el recuento leucocitario ofrece baja especificidad para la infección.4 Este hecho se corroboró en un estudio que reveló que más del 50 % de los pacientes diagnosticados con sepsis presentaban un recuento leucocitario normal.14
Con los resultados de un ensayo de PCT, los médicos pueden evaluar mejor la probabilidad de infección bacteriana e instaurar un tratamiento exitoso con los antibióticos apropiados o con una terapia alternativa.
Al buscar el marcador o la prueba de laboratorio ideal para la infección bacteriana clínicamente relevante, existen varios aspectos importantes a tener en cuenta. El biomarcador perfecto:4