El valor de los antibióticos para combatir las infecciones bacterianas es innegable. Estos medicamentos potentes generalmente son seguros, pero cuando se utilizan antibióticos inadecuadamente pueden ser dañinos y a veces mortales.
Estas dos situaciones pueden derivar en efectos secundarios como:1
El uso inadecuado de antibióticos, por ejemplo, en el caso de las infecciones víricas, puede causar más perjuicio que beneficio. De hecho, los antibióticos causan 1 de cada 5 consultas a urgencias por eventos adversos farmacológicos y son el motivo de consulta más frecuente en urgencias por eventos adversos farmacológicos en niños menores de 18 años. Tomar antibióticos innecesarios también aumenta el riesgo de contraer una infección resistente a antibióticos más adelante. Además, los estudios han demostrado una asociación entre el uso inadecuado de antibióticos y el aumento de la mortalidad.2-7
Los antibióticos afectan a la microbiota intestinal, permitiendo la proliferación de bacterias dañinas, como Clostridioides difficile (C. diff). Las infecciones causadas por C. diff pueden causar diarrea grave y potencialmente mortal. Las personas mayores de 65 años, así como las que han sido hospitalizadas durante un tiempo prolongado o han tenido una exposición reciente a antibióticos, corren un alto riesgo de sufrir una infección por C. diff.8
Según los CDC, la mayoría de los casos de infección por C. diff se producen mientras se toman antibióticos o poco tiempo después de haberlos dejado de tomar.9 Los estudios han demostrado que el uso prolongado de antibióticos y la exposición acumulativa son factores de riesgo significativos para el desarrollo de infecciones por C. diff.10,11 Los programas de optimización del uso de antibióticos que se centran en la reducción general de la dosis total, así como en el número y los días de exposición a los antibióticos y la sustitución de las clases de antibióticos de alto riesgo por alternativas de menor riesgo pueden reducir la incidencia de infecciones por C. diff. adquiridas en el hospital.11
Un número cada vez mayor de hospitales está implementando un programa de optimización del uso de antibióticos para fomentar la prescripción adecuada de antibióticos con el objetivo de prevenir la resistencia a estos fármacos. Una de las herramientas en las que se basan estos programas es la procalcitonina (PCT), un biomarcador sensible, específico y puntual que puede que ya esté presente en los sistemas sanitarios existentes.
Ya sea en urgencias o en una planta hospitalaria, las pruebas de PCT pueden ayudar a los médicos a proporcionar una terapia antibiótica adaptada para evitar el uso indebido de antibióticos, un componente esencial de los programas de optimización del uso de antibióticos.
A continuación, le presentamos algunas formas en que las pruebas de PCT pueden reducir la exposición a los antibióticos y mejorar los resultados terapéuticos:
Por ejemplo, los estudios muestran una reducción de la tasa de exposición a antibióticos de hasta el 50 % en el grupo asistido por procalcitonina en comparación con el grupo del tratamiento de referencia (control).7
Con las pruebas de biomarcadores adecuadas implantadas, los hospitales pueden reforzar sus programas de optimización del uso de antibióticos y reducir la exposición innecesaria a los mismos. La procalcitonina proporciona a los médicos la información que necesitan para determinar si se debe prescribir o interrumpir la terapia con antibióticos. Sin embargo, las pruebas de determinación de PCT por sí solas no son suficientes. También es necesario comprender el significado de los resultados y cómo la PCT puede apoyar un enfoque terapéutico exitoso.
Explore cómo la PCT puede ayudar en la toma de decisiones terapéuticas en diferentes entornos clínicos: