¿Sabías que probablemente pasas más del 90% del tiempo en espacios interiores?¹ Desde la cocina hasta el dormitorio, los lugares donde pasas más tiempo pueden albergar alérgenos capaces de desencadenar síntomas de alergia. Como los alérgenos de interior están presentes durante todo el año, son una causa frecuente de enfermedad alérgica en todo el mundo.
Esta página te ayudará a conocer mejor los desencadenantes habituales de las alergias de interior, cómo pueden afectarte y por qué las pruebas de alergia pueden ser un paso importante para encontrar respuestas. Un análisis de sangre puede ayudar a confirmar o descartar alergias y proporcionaros a ti y a tu profesional sanitario más información sobre la causa de tus síntomas.
Las alergias de interior afectan a personas sensibilizadas a alérgenos que suelen encontrarse en espacios interiores, como los ácaros del polvo, el moho, las mascotas y las cucarachas. A menudo se denominan alergias perennes o alergias durante todo el año porque no están vinculadas a una estación concreta y pueden ser un problema durante todo el año. A veces, las alergias de interior se denominan "alergias de invierno" porque los síntomas suelen empeorar durante los meses más fríos (dependiendo de la ubicación), cuando se pasa más tiempo en espacios interiores.
Todos queremos pensar que nuestro hogar es un lugar seguro donde relajarnos y mantener fuera aquello que nos resulta desagradable. Por desgracia, hay algunos organismos (y hongos) que pueden dificultarlo. Incluso las casas más ordenadas y limpias pueden albergar posibles alérgenos de interior. Veamos más de cerca las cuatro categorías más frecuentes de alérgenos de interior.
Los ácaros del polvo son organismos microscópicos presentes en muchos hogares.2 Suelen encontrarse en zonas blandas y textiles, como ropa de cama, almohadas, colchones, peluches y sofás.3
A nadie le gusta pensar que tiene ratones o cucarachas en casa. Sin embargo, pueden encontrarse en cocinas, camas y alfombras. Los alérgenos de las cucarachas proceden de mudas de piel, secreciones, ootecas, cuerpos enteros y materia fecal.4
Se estima que las alergias al moho afectan entre el 3% y el 10% de la población mundial.5 Los tipos de moho con mayor probabilidad de causar síntomas de alergia son Alternaria alternata, Cladosporium herbarum, Aspergillus fumigatus, and Penicillium.6 El moho puede crecer en distintas superficies interiores, como mamparas de ducha, plantas de interior, aparatos de aire acondicionado, humidificadores, alfombras, materiales aislantes y placas de yeso.7
Los perros y los gatos son dos de las mascotas que con mayor frecuencia causan alergias. En un estudio, más del 99% de los hogares analizados presentaban niveles detectables de alérgenos de gato y perro.8 Y como la caspa de los animales se transporta fácilmente (por ejemplo, en la ropa), a menudo acaba llegando a hogares sin mascotas.9 Por tanto, no tener gato o perro no garantiza que el hogar esté libre de caspa animal. Esta caspa puede encontrarse en alfombras, muebles, ropa de cama y conductos de ventilación.
Los síntomas son similares a los provocados por otros alérgenos y por "causas no alérgicas." Entonces, ¿cómo puedes saber qué está causando tus síntomas? Un análisis de sangre puede ayudar a averiguarlo.
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A análisis de sangre de IgE específica evalúa la presencia de inmunoglobulina E (IgE), un anticuerpo producido por el sistema inmunitario, en una muestra de tu sangre. Teniendo en cuenta los síntomas que presentas y tus antecedentes médicos, un profesional sanitario puede solicitar un análisis de sangre de IgE específica para ayudar a confirmar o descartar alergias e identificar los alérgenos que desencadenan los síntomas.
Una sola muestra de sangre permite analizar múltiples desencadenantes alérgicos, incluidos los principales responsables de las alergias de interior. Cuando se obtienen los resultados, cualquier nivel detectable de IgE específica indica que estás sensibilizado a ese alérgeno (o a varios alérgenos).
Añadir pruebas diagnósticas a la evaluación de tu profesional sanitario puede aumentar significativamente la confianza en el diagnóstico de alergia.10 Al comprender mejor qué puede estar causando tus síntomas, tú y tu médico podéis tomar decisiones más informadas sobre tu atención y ayudar a evitar medicamentos innecesarios y visitas médicas no planificadas.
Para facilitar una conversación productiva con tu profesional sanitario sobre si un análisis de sangre de IgE específica podría ser adecuado para ti, completa ahora el «cuestionario de síntomas de alergia».
Los análisis de sangre de IgE específica no solo pueden mostrar tu sensibilización a alérgenos completos; una prueba que incluya componentes alergénicos puede ofrecer resultados aún más detallados. ¿Por qué es importante? Estar sensibilizado a un alérgeno completo no siempre cuenta toda la historia. Un análisis más profundo mediante componentes alergénicos puede revelar información que podría cambiar tu vida, por ejemplo, que quizá no seas alérgico a todos los perros y puedas tener un amigo de cuatro patas.
Tu profesional sanitario tendrá en cuenta los resultados de tu análisis de sangre de IgE específica junto con tu historia clínica para determinar si estás sensibilizado a uno o más alérgenos de interior y ayudarte a desarrollar un plan personalizado de tratamiento y manejo.
Una vez confirmada la causa alérgica, los tratamientos pueden ir desde medicamentos sin receta, como antihistamínicos y aerosoles nasales, hasta la inmunoterapia con alérgenos, que puede ayudarte a desarrollar tolerancia a alérgenos específicos.
Por ejemplo, si tus síntomas de alergia a los ácaros del polvo continúan a pesar de los antihistamínicos u otros tratamientos para aliviar los síntomas, habla con tu profesional sanitario sobre las opciones disponibles. Una evaluación adicional, que puede incluir pruebas de IgE específica, puede aportar más información para que tú y tu profesional sanitario valoréis si la inmunoterapia con alérgenos puede ser una opción adecuada para ti.
El plan de manejo de tu profesional sanitario incluirá recomendaciones para reducir la exposición a los alérgenos que desencadenan los síntomas. Estas son algunas recomendaciones habituales:
Aspira con frecuencia con un aspirador equipado con filtro HEPA
Utiliza fundas antiácaros para almohadas, colchones, etc.
Cambia periódicamente los filtros del sistema de calefacción
Repara las fugas de agua y elimina inmediatamente cualquier acumulación de agua
Considera utilizar un deshumidificador para reducir la humedad
El sistema inmunitario cambia con la edad y estos cambios pueden aumentar la susceptibilidad a afecciones como las enfermedades autoinmunes y las alergias.11 Por tanto, es posible que antes no estuvieras sensibilizado a algunos alérgenos de interior, como los ácaros del polvo o el moho, pero tu sistema inmunitario ha cambiado y ahora presentas síntomas porque te has sensibilizado a esos alérgenos.
Una vez que conoces tus desencadenantes, reducir la exposición a los alérgenos (eliminándolos en la medida de lo posible) es fundamental para minimizar los síntomas. A continuación, algunas formas prácticas de hacerlo.12,13
Caspa de animales
Ácaros del polvo
Cucarachas
Moho
Ratones
Hablar con tu profesional sanitario es un buen punto de partida. Después de revisar tus síntomas y antecedentes médicos, puede sugerirte un análisis de sangre para ayudar a averiguar qué está causando los síntomas. Un análisis de sangre de IgE específica puede ayudar a confirmar o descartar alergias e identificar los alérgenos que desencadenan tus síntomas. Esto puede proporcionar a tu profesional sanitario la información necesaria para ayudar a elaborar un plan personalizado de tratamiento y manejo.
Un humidificador puede empeorar algunos alérgenos de interior. El moho y los ácaros del polvo proliferan en ambientes húmedos, por lo que aumentar la humedad de tu hogar puede incrementar estos alérgenos y empeorar los síntomas.
No. Si estás fregando el suelo o limpiando la ducha y empiezas a estornudar, probablemente no se trate de una alergia. Productos químicos de limpieza, como la lejía y los detergentes son una causa frecuente de rinitis no alérgica. Esto puede provocar síntomas similares a los de una alergia, pero se deben a una reacción del organismo frente a un irritante y no a una reacción alérgica.
Si tus síntomas continúan a pesar de los antihistamínicos u otros tratamientos para aliviar los síntomas, habla con tu profesional sanitario sobre las opciones disponibles. Una evaluación adicional, que puede incluir pruebas de IgE específica, puede aportar más información para que tú y tu profesional sanitario valoréis si la inmunoterapia con alérgenos puede ser una opción adecuada para ti.