Cuando un paciente presenta signos de infección, es esencial un diagnóstico oportuno. Este es principalmente el caso de los pacientes con infección grave como IVRI, infección bacteriana secundaria asociada a COVID-19 o sepsis.
Es frecuente encontrar pacientes que presentan síntomas, como tos, dificultad respiratoria y fiebre, que se pueden asociar con varios diagnósticos diferentes (por ejemplo, un caso de exacerbación de enfermedad pulmonar obstructiva crónica [EPOC]). Una de sus primeras preguntas será, «¿Tiene mi paciente una infección bacteriana o existe una causa no bacteriana de la exacerbación actual?» Seguido de «¿Necesita el paciente antibióticos?» .
Ya sea en urgencias, la unidad de cuidados intensivos (UCI) u otra planta del hospital, considere la posibilidad de solicitar una prueba de procalcitonina (PCT) junto con otras pruebas de diagnóstico ante la sospecha de una infección bacteriana.
La PCT es una prohormona muy sensible y específica de la infección bacteriana. La PCT proporciona información sobre el riesgo de que un paciente tenga una infección bacteriana, así como sobre la gravedad de dicha infección. Hemos compartido cómo la PCT puede ayudar a reducir la exposición a los antibióticos y a reforzar los programas de administración de antibióticos. Profundicemos en los fundamentos científicos de la PCT y en cómo puede ayudar a diferenciar entre infecciones víricas y bacterianas.
La PCT es una proteína que consta de 116 aminoácidos y que se puede detectar en la sangre como respuesta a una infección bacteriana con reacciones inflamatorias sistémicas.
La procalcitonina es la proteína precursora de la hormona calcitonina.3 PCT y calcitonina son proteínas distintas.
En sujetos sanos, la prohormona PCT se procesa rápidamente en la hormona madura calcitonina. Por lo tanto, los valores de la PCT en individuos no infectados son muy bajos: <0,1 µg/l.4
Al principio, los monocitos adherentes estimulados por citoquinas liberan PCT en cantidades bajas (<2 h). Aunque esta síntesis es limitada, desempeña un papel importante en el inicio de la síntesis de la PCT en los tejidos de almacenamiento del ser humano.4
Esta explosión de PCT se inicia en todos los tejidos de almacenamiento (pico a las 12-24 h). El tejido parenquimatoso es el tipo más frecuente en el ser humano. Como resultado, se pueden generar concentraciones extremas de PCT (100 000 veces más que las concentraciones fisiológicas).4 La explosión de la PCT continúa mientras exista el estímulo para la síntesis.4
Algunos experimentos adicionales aclararon el motivo por el que la PCT solo se sintetiza durante infecciones bacterianas, y no en el caso de infecciones víricas. Las células se incubaron con IL-1β y INF-γ, citoquinas inflamatorias que se sabe que se liberan durante la infección bacteriana y vírica, respectivamente. Mientras que la IL-1ß estimuló la síntesis de la PCT, la adición del IFN-y bloqueó este efecto.5
La conclusión fue que el INF-γ, que se produce durante la infección vírica, bloquea la ruta de síntesis de PCT. Estos hallazgos dieron lugar a la explicación de la alta especificidad observada de la PCT en relación con la infección bacteriana y la utilidad de este biomarcador para diferenciar las infecciones bacterianas de las infecciones víricas u otras causas de inflamación no bacterianas. 5
Las pruebas de referencia de la PCT, junto con los síntomas y los signos clínicos, pueden indicarle si es probable o no que se trate de una infección bacteriana. El inicio del tratamiento con antibióticos depende de la gravedad de la enfermedad y del riesgo de desenlace del paciente. En pacientes de alto riesgo con enfermedad grave en la UCI, el inicio del tratamiento con antibióticos provisionales se basa en el juicio clínico. En pacientes con enfermedad leve fuera de la UCI en los que la infección bacteriana no es segura, la PCT de referencia puede ayudar a los médicos a decidir si se inician antibióticos o si se considera un diagnóstico alternativo.2 (Tenga en cuenta: solo se tardan unos 20 minutos en obtener los resultados.)
Las mediciones seriadas de la PCT pueden indicar si el paciente responde a los antibióticos o si necesita modificar la pauta. Deben obtenerse las tendencias de los niveles de PCT cada 24 a 48 horas para determinar cuándo la infección se ha resuelto lo suficiente como para que los antibióticos se puedan detener de forma segura. La interrupción del tratamiento antibiótico se puede considerar en pacientes clínicamente estables cuando el nivel de la PCT haya descendido por debajo de los valores de corte correspondientes para la sepsis o la IVRI, o cuando haya disminuido en ≥80 % del valor máximo.
Explore las guías de actuación específicas de la terapia con antibióticos con los valores de PCT para estos trastornos:
PCT
Existen situaciones y condiciones en las que la PCT puede estar elevada por causas no infecciosas. Estas situaciones incluyen, entre otras:7-10
Los bajos niveles de la PCT no excluyen automáticamente la presencia de infección bacteriana. Estos bajos niveles pueden obtenerse, por ejemplo, durante la etapa inicial de las infecciones, en infecciones localizadas y en endocarditis subaguda. Por lo tanto, el seguimiento y la reevaluación de la PCT en caso de sospecha clínica de infección son fundamentales. La técnica de medición de la PCT debe elegirse en función del uso clínico previsto.